La literatura no miente

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Charles Dickens

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”.

De esta manera comienza una de las novelas capitales de Charles Dickens, Historia de dos ciudades, escrita en 1854, pero perfectamente podría describir el mundo en el que nos encontramos en el año 2012. Apenas hace pocos días se celebró el 200 aniversario del nacimiento del autor inglés y podemos observar, no sin un cierto rubor y preocupación, que muchas de las cosas que describía en sus obras, como la explotación infantil, la lucha de clases, las diferencias entre pobres y ricos, la precariedad de la clase trabajadora…podrían perfectamente escribirse sobre la realidad que todos los días vemos en televisión o leemos en los periódicos.

Novelas como Tiempos difíciles, Oliver Twist o Grandes esperanzas describen la precariedad de esos trabajadores que apenas tenían para vivir y sustentar a sus familias, eran desahuciados de sus casas y, algunos de ellos, condenados a vivir de la mendicidad, o sobre la ineficacia de la justicia ¿No les recuerda a algo? Trabajadores que cada vez pagan más impuestos, cobran sueldos más bajos, resoluciones judiciales incomprensibles, desahucios por no poder pagar las hipotecas y, ¡ínsólito! Seguir pagándolas aunque ya estés en la puta calle, y mientras, los altos directivos de grandes empresas, compañías bancos…se suben los sueldos, políticos que cobran más de un sueldo, sueldos vitalicios…y al mismo tiempo se les exige a la población, al pueblo, un esfuerzo, un sacrificio por el bien de la economía nacional. Pasado y presente, una misma realidad.

Su contemporáneo Carlos Marx dijo de Dickens que “en sus libros se proclamaban más verdades que en todos los discursos de los políticos y los moralistas de su época juntos”.

El realismo de Dickens, Tolstoi o Pérez Galdós, está por desgracia más de moda que nunca. No veo como algo lejano o irreal la figura de un niño pedigüeño y abocado a la picaresca como El lazarillo de Tormes o El Buscón. No seas catastrofista podrán decir, que se lo expliquen a los millones de parados que llenan las colas del INEM, a los griegos que ven como su país se va a la mierda por culpa del despilfarro y la mala gestión de unos políticos que ahora les piden un sacrificio, cuando ellos han estado viviendo a cuerpo de rey, o los infelices que han de continuar pagando una hipoteca de un piso del que el banco les ha echado a la calle, y mientras leemos que un alto directivo del BBVA se ha subido el sueldo más de un 30% olé sus cojones.

Charles Dickens era un escritor social que denunció en sus novelas las desigualdades que se producían en la Inglaterra victoriana y especialmente el modo en que se explotaba a los trabajadores para conseguir la industrialización del país, eso mismo lo podemos trasladar al presente, con la máxima autoridad, la economía mundial, que nos empuja a un capitalismo salvaje e injusto que está abocado al fracaso, pero en ese fracaso nos está arrastrando a millones de personas.

Lo vemos estos días en Grecia, lo vimos en Irlanda, Islandia, Portugal…estamos ante el fracaso del neocapitalismo y su búsqueda del estado de bien estar, porque en ese onírico estado hoy día tan sólo viven unos cuantos.

Nunca la literatura se ha acercado tanto a la verdad. En su novela Tiempos difíciles, Dickens realiza una dura crítica a las precarias y lamentables condiciones de vida de los obreros ingleses y la desproporcionada distancia que existía entre sus vidas y la de los ricos del país, ¿les suena verdad?

Tiempos difíciles, Grandes esperanzas…podrían ser libros de cabecera en muchos de los hogares que hoy miran, no el futuro con desesperanza, sino el presente, pero a ellos no les hace falta leer una novela para darse cuenta que la literatura dice la verdad.

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