David Casado Aguilera

Home / Blog / Elegir el título para nuestra novela

Elegir el título para nuestra novela

Elegir título para nuestra novela, david casado aguilera, escribir una novela

Elegir título para nuestra novela

Una de las preguntas que más me hacen cuando digo que estoy escribiendo una novela, o más bien, que la tengo terminada es “cómo se va a titular”, la otra es “de qué va”. El título de una novela es su santo y seña, su nombre, su pasaporte, su identificación; junto con la portada es lo que primero llamará la atención del posible lector. Por lo tanto elegir un buen título para nuestra novela tiene gran relevancia.

El título de la novela ha de sugerir lo que se va a encontrar el lector, es un mini resumen. En un principio con dos o tres palabras, o incluso una, has de contar de qué va la novela, o al menos dejarlo entrever. Por lo tanto puedes ser evidente como Gustave Flaubert con “Madame Bobary”, en el que ya nos dice que es una historia donde la protagonista es una mujer que pertenece a una clase alta-acomodada, o muy evidente como H.G.Wells con “La máquina del tiempo” o como “Asesinato en el Orient Express” de Agatha Christie. La novela negra o policiaca suele tener títulos explícitos, pero cuidado, no podemos desvelar nada de la trama en el título.

Otro tipo de título utilizado para la novela es el evocador, el que nos deja intuir de qué va la novela, pero que sólo muestra (insinúa) una parte, un ejemplo de este tipo de título es el utilizado por William Faulkner en “Luz de agosto” o Thomas Mann en “La montaña mágica”. Con estos títulos se puede correr el riesgo de que el lector se confunda y crea que la temática de la obra es otra muy distinta a la que en realidad tiene. Puede pensar que “La montaña mágica” es una novela fantástica de una montaña en la que suceden acontecimientos paranormales, vampiros adolescentes, monstruos sobrenaturales o cualquier otra paparruchada tan en boga últimamente, con lo que estarán muy alejados de la realidad de la novela.

Para finalizar con el tema de la transparencia del título están los que no nos dicen nada del argumento de la novela, que contradice lo anteriormente dicho respecto a que el título ha de decir de qué va la novela, pero que por otra parte le otorga un halo de misterio que provoca que leamos la sinopsis para ver precisamente de qué va. Sería el caso de “1984” de George Orwell, “2666” de Roberto Bolaño o “Invisible” de Paul Auster.

Título corto o largo

Hace unos años se decía que era mejor un título corto ya que podía recordarse mejor, pero últimamente hemos encontrado en las librerías títulos cada vez más largos como: “El curioso incidente del perro a media noche” de Mark Haddon o las ya conocidas novelas de Stieg Larsson, “Los hombres que no amaban a las mujeres” o “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. ¿Qué es mejor? Ambos pueden ser igual de atractivos, tanto puede llamar la atención una palabra como un conjunto de ellas, la cuestión es esa: llamar la atención.

Títulos rimbombantes

Este es un tipo de título muy de moda en los últimos años, son de esos títulos con gran sonoridad, palabras espectaculares, épicas, muy atractivas, pero que al final no nos están diciendo prácticamente nada. Ejemplos, muchos, “La sombra del viento”, de Carlos Rúiz Zafón (y sus secuelas), “Un mundo sin fin” o “El invierno del mundo” de Ken Follet.

Los títulos de mis novelas

¿Qué opción es la mejor? ¿Cuál es el mejor título para una novela? No hay una sola respuesta al igual que no hay una sola novela. Cada novela requiere su titulo, éste puede surgir incluso antes de que escribamos la novela, o al revés, al final, cuando ya esté todo escrito. En mi caso el título de mis novelas han ido surgiendo a medida que iba escribiendo y la novela iba tomando forma. Por lo tanto puedo decir que ha sido la propia novela la que ha elegido su propio nombre, su pasaporte.

En las dos primeras novelas opté por un título que jugara con términos antagónicos, pero que dijeran mucho de lo que había entre sus páginas. “El grito del silencio” habla de la revolución estudiantil de 1968 en México, y ese título me pareció que decía mucho por cómo sucedieron los acontecimientos. Mi segunda novela se tituló “El vals de la soledad” en el que de nuevo jugaba con esos dos términos contrarios, en este caso vals y soledad, para bailar un vals es necesario dos personas, no se puede bailar un vals siendo uno solo, a no ser que no estés muy cuerdo…además la soledad es una característica muy presente en los personajes que recorren la novela. En mi tercera novela, que publicaré en breve, quise hacer algo un poco diferente. La novela se titulará “Un verano en la casa azul”. Quería alejarme de el artículo “El” y sobre todo utilizar un título más claro, más descriptivo y más alejado de las ambigüedades anteriores.

En definitiva, el título de una novela es muy importante, pero no os obsesionéis si no sale, si tenéis que darle muchas vueltas. Tarde o temprano surge, igual que surgió la idea de la novela, su argumento, sus personajes… como en todo el proceso de escritura y creación os recomiendo paciencia y como en un rompecabezas mágico todas las piezas se van lentamente acomodando por si solas.

 

To get the latest update of me and my works

>> <<